Bendita sea la poesía

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Bendita sea la poesía
que me deja escuchar tu risa,
aunque lejos están los cuerpos,
y profunda es la herida.

Bendita sea la poesía
con la que te he podido hacer mía,
con la que cada mañana
huelo tu pelo, siento tu vida.

Bendita sea la poesía
que mientras cierro los ojos,
me deja tocarte
con el alma, el cuerpo y la risa.

Bendita sea la poesía
que me sana de un mal día,
que me acerca al misterio
Del amor profundo, y un recuerdo.

Bendita sea la poesía,
donde el amor es el protagonista,
el misterio sin resolver son
las miradas y siempre tu risa.

Bendita sea la poesía,
donde mi mirada,
tu cuerpo y nuestras almas,
empezaron una noche y no terminan todavía.

La libertad de Jacinta

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Jacinta no ha contado las veces…
en las que una puerta ha resonado en su cara,
en las que el miedo se ha encerrado en su alma.

Jacinta es la bandera de la valentía
revoloteando con el viento de la melancolía
y la esperanza de un mejor mañana.

Jacinta ha vibrado en la alegría,
ha sufrido en la injusticia,
y ha llorado en las mentiras de un mundo
que gira en contravía.

Jacinta es la piel de una historia;
es un poema que no para de escribirse en mi memoria,
es la magia de una noche estrellada;
es el secreto con el que me despierto cada mañana.

Jacinta es la revolución de la libertad de un corazón,
de unos pasos con destino,
de unos ojos que a veces se encuentran con los míos.

Parece mentira

Somos una mirada que habló
y no dijo nada.
Mientras te alejabas,
yo me acercaba a mi alma.

Parece mentira que te fueras de mi vida,
mientras yo creía que eras
la cura de las heridas que me habían hecho un día.

Somos una mirada que habló
y no dijo nada.
Mientras estabas,
yo no tenía paz en mi alma.

Parece mentira que te fueras
de mi vida.
Cuando estabas,
una sonrisa y una lagrima nublaron mi alma.

Somos una mirada que habló
y no dijo nada.
Cuando nos queríamos,
nos dañábamos el alma.

Parece mentira que te fueras de mi vida.
Hoy ya no veo mas,
la historia de un amor,
destinado a las heridas.

Hoy no veo más tu mirada,
ni la mía.

 

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El amor y la herida

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Mi amor por mí ha dependido de un hilo,
ha habido historias que no quiero recordar,
he vivido vidas que no han sido mías,
he caído y me he hecho heridas que no cicatrizan todavía.

He tenido momentos,
donde la insana libertad de la locura,
baila sin parar en la memoria,
de aquellos que con mi vida, les he hecho honra.

He tenido miedo del amor como veneno,
he encontrado en mi amargura,
el recuerdo de un beso,
el abrazo cálido de un “te quiero”.

He sido testigo del dolor de un cuerpo,
de los ojos cerrados mientras en un beso,
la magia, el cuerpo y la vida,
se decían te quiero.

Amor, amores, amor mío,
somos las historias que nos hemos repetido,
y si nos hemos dejado engañar,
siempre ha sido culpa nuestra y también del olvido.

Brindar

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Brindo por un corazón roto,

una mano empuñada,

un soñador sin miedo,

Y un poeta con muchas caras.

Brindo por los días que nos quisimos,

por las heridas que nos dejaron,

por el misterio de un amor,

que se nos escapa de las manos.

Brindo por la sonrisa de un extraño,

Por los secretos de un verano,

Por la oportunidad de sentir,

un cuerpo acariciado con mis manos.

Brindo por tu alma y por la mía,

por los sueños que juntos alcanzamos,

por las derrotas que enfrentamos,

por la distancia que nos ha separado.

Brindo por las caídas,

Por la tristeza de un cuerpo acostumbrado a la herida,

que ha recordado esta mañana,

tu mano enlazada con la mía.

Cicatrices

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Siempre estamos de vuelta,
en los lugares en los que hemos sanado las heridas,
aquellos lugares donde la esperanza,
nuevamente respira.

Siempre estamos de vuelta,
incluso donde nos hemos hecho la herida,
porque parece de humanos,
la misma piedra, día tras día.

Y así vamos llenando el alma,
el cuerpo,
y la vida,
de momentos, historias, cicatrices y mentiras.

Y es como si no hubiera más salidas,
es el dolor de un cuerpo,
acostumbrado a la herida,
Con cicatrices de fuego, amor y otras vidas.

Querer

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Te quiero en la mañana,

Tarareando las canciones que te encantan.

Te quiero con espuma en los labios,

con silencios prolongados, café y unas tostadas.

 

Te quiero cerca, aunque te diga que te quiero lejos,

te quiero de verdad, sin reproches ni remordimientos.

Te quiero con el alma y con el cuerpo.

 

Te quiero con lo que trajiste y con lo que vendrás,

Te quiero fuerte, con miedo y capaz,

también con lo que en la vida te pueda abrumar.

 

Te quiero, cada noche al despertar,

Y, si aún te quedan dudas,

Te quiero cada día y la siguiente vida igual.

Siempre supe

Siempre supe que te irías,
que tu amor se marcharía,
que nos faltarían días,
que el fuego nos quemaría la vida.

Que tu ausencia no extrañaría,
que el dolor de tu partida me rompería,
siempre supe que cruzar la línea,
era perder la vida.

Pero mi amor, día tras día,
de peligro llenamos la vida,
de peligro nos hemos vestido todo este tiempo,
en el que tu mano acarició mi pecho,
y despacio,
me dijo TE QUIERO.

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Esperando en el tiempo.

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Estamos esperando a ver,

quien explota primero,

si yo con mi poesía.

o tu con tus canciones y tu fuego.

 

Estamos esperando a que las almas hablen,

a que los niños interiores, levanten sus voces.

Estamos esperando una historia,

que no encuentra cabida en nuestras memorias.

 

Estamos esperando, pero se hace tarde,

se nos va la vida

Y tú,

Y yo,

no llegamos a ese día.

 

Estamos esperando a que pasen los años,

a que sea el momento,

a que el universo se ponga de acuerdo.

Y mi amor: se nos acaba el tiempo.

 

Estamos esperando y,

sonreímos sabiendo que

como los cobardes,

esta batalla se la hemos dejado al cielo.

A mar

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Te amaba antes de conocerte,
te buscaba entre el verde,
soleado por las montañas,
escondida como gusanos detrás de la hierba.

Amaba el rostro que no había tocado,
pero que seguramente reconocería,
entre un millón de personas,
Olería el perfume de tu alma.

Abrazaba tu ausencia con melancolía,
pero de fe llenaba cada uno de los días,
que no estabas en mi vida,
que aún no te conocía.

Te amaba y te buscaba
Como el mar llega a la orilla
Y siempre vuelve,
Día tras día.